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Guía

11 minutos de lectura

Citas gay online: la guía completa

Cómo montar el perfil, cómo escribir el primer mensaje, cuándo proponer la cita y qué protocolo seguir para que la primera quedada salga bien.

Lo esencial, en cinco líneas

Las aplicaciones han cambiado del todo cómo se conoce la gente, y en la comunidad gay más que en ninguna otra parte: en muchos sitios son directamente la vía principal. Esta guía es lo que hemos ido aprendiendo de lo que funciona y lo que no.

Qué tipo de sitio te conviene

No todas las plataformas buscan lo mismo, y meterse en la equivocada es la forma más rápida de acabar harto.

Aquí dentro se puede buscar cualquiera de las tres cosas, y el perfil de cada uno dice lo que busca, así que no hace falta adivinar.

El perfil: la foto manda

Es la parte que más cuesta y la que más rinde. En la foto principal, cuatro cosas:

Y luego dos o tres más que cuenten quién eres: una de cuerpo entero en un sitio normal, una haciendo algo que te gusta, y una casual bien iluminada. Si tienes perro o gato, sale.

Una cosa práctica: la verificación de identidad es gratuita y opcional, y el perfil verificado lleva su insignia. No estás obligado, pero ayuda a que te contesten.

El primer mensaje

La diferencia entre que te contesten y que no suele estar en las dos primeras líneas.

Lo que no funciona son los saludos genéricos. «Hola», «qué tal tu día», «tienes una sonrisa bonita». No es que estén mal, es que son intercambiables: le sirven a cualquiera y por eso no dicen nada.

Lo que sí funciona es mencionar algo concreto de su perfil:

Y después, para que no se muera: preguntas abiertas sobre lo que le gusta, alguna anécdota propia, humor sin pasarse, y contestar en un rato razonable. Dejar dos días un mensaje mata más conversaciones que decir algo torpe.

Cuándo pasar de la conversación a la cita

Hay cuatro señales bastante fiables: la conversación fluye desde hace varios días, hay intereses en común de verdad, los dos mostráis ganas, y los horarios encajan sin hacer malabares.

Y para la primera, sitios que no aprieten:

Seguridad: el protocolo que sí merece la pena

Esto no es para asustar, es para que no tengas que pensarlo sobre la marcha.

Antes: una videollamada corta de diez minutos resuelve la mayoría de las dudas. Dile a un amigo dónde vas a estar. Lleva algo de efectivo y el móvil cargado. Y ten claro cómo vuelves.

Durante: sitio público y con gente, la bebida siempre a la vista, y si algo no te encaja, no estás obligado a quedarte. Irse pronto no le debe una explicación a nadie.

Las señales de alarma son siempre las mismas cuatro: prisa por ir a un sitio privado, evasivas ante preguntas normales, tono que controla o presiona, y contradicciones en lo que cuenta. Cualquiera de las cuatro, sola, ya vale para cancelar.

Por nuestra parte, las medidas que tenemos montadas están todas explicadas aquí, una por una.

Los errores que más se repiten

Y si lo que buscas es algo que dure

Las señales de que hay algo son bastante reconocibles: conversaciones que se alargan sin esfuerzo, valores parecidos, atracción por las dos partes y respeto por los tiempos del otro.

A partir de ahí suele ir por fases. Las primeras semanas, citas en sitios públicos y conversaciones de fondo. A partir del segundo mes, presentar a los amigos y compartir cosas más personales. Y pasado medio año, las decisiones que se toman entre dos. No hay prisa en ninguna de las tres.

Por dónde empezar

Si ya tienes claro lo que buscas, lo práctico es mirar quién hay cerca. Tenemos una página por país con las ciudades donde hay más movimiento. Y si pasas de los cincuenta, esta otra te dice dónde está tu franja, que no es donde mucha gente se imagina.

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Ahora la parte práctica

Monta el perfil con lo que acabas de leer y mira quién hay cerca de ti.

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